jueves, 28 de marzo de 2013

Terminado el misterio viene la reflexión


Luego de haber terminado de leer el libro “La casa de los espíritus” he tenido varias cosas de las que hablarles en este texto, que quizá para algunos es muy largo y tedioso, pero créanme que representa mis pensamientos sobre los temas mas profundos tratados en esta espectacular obra de Isabel Allende y que me demoraré poco en escribirlo, porque tengo mucho que decir, lo malo es que no sé por dónde empezar.
Primero que todo me referiré a los personajes y daré una pequeña impresión de los más importantes dentro del libro.
Uno de los personajes que me agrado y se llevo todo mi respeto fue Clara, mientras ella era pequeña y realizaba sus pequeños “actos de magia” yo la creía loca, pero cuando fue avanzando el tiempo en la historia y la señora Trueba fue creciendo y se casó con Esteban-del que acabo de mencionar su apellido- la seguí creyendo un poco “rara”, por no decir lo menos, pero ya no loca, aunque hoy, luego de haber realizado la prueba de dicho libro, y tener tiempo para reflexionar, creo que una mujer cuerda no se hubiera casado, o si lo hubiera hecho no habría durado con un hombre así. Clara tubo un matrimonio muy tormentoso y la admiro por haber aguantado tanto junto a Trueba.
Este último personaje mencionado se llevo todo mi odio, aunque estoy convencida de que odiar hace mal al alma y al corazón, pero como este es un simple personaje malvado y perverso no cuenta. Pero si en el peor de los casos llego a conocer a alguien similar a este, mejor que ni se me acerque.
Al principio yo no te odiaba Esteban, en verdad me dabas lo mismo, pero creo que los hombres si te odiaban ya que enamoraste Rosa “la bella” y no por nada debe haber sido llamada así, y después enamoraste, no sé cómo, a Clara “clarividente” que al parecer poseía una belleza tan exótica como su hermana Rosa, pero si tenía algo especial.
Luego de que te casaste con Clara, tuviste a tu hija Blanca y comenzaste a sacar de la miseria a “Las tres Marías”, fundo que arruinó tu padre, ahí recién te comencé a odiar, desde ahí en adelante comenzaste a demostrar tu verdadero rostro, la ambición te llenó por completo, te convertiste en un ser sin ternura, sin cariño, sin amor, sin alma, sin corazón; te acuerdas de lo que alguna vez te dijo tu hermana Férula “algún día se te va a encoger el cuerpo y también el alma” (o algo por el estilo),y ¿Qué me dices ahora Trueba? Luego de haber comprobado que tu cuerpo si se achicó, ¿Qué pasó con tu alma?     



Yo se que también le ocurrió lo mismo, pero peor que a tu cuerpo, tú alma se encogió hasta el punto de desaparecer por completo, no te sirvió de nada el hecho heroico que hiciste para ayudar a Pedro Tercero, el eterno enamorado de tu hija Blanca, o caso creías que solo por una, una buena acción realizada en tu vida podrías, el día de tu bendita muerte, aspirar a un lugar en el cielo, si pensaste así te equivocaste rotundamente, el único lugar “ importante” que tuviste fue de Senador y fue en la tierra, lugar donde se encuentran todos los seres como tú y se sienten con la libertad de hacer lo que les venga en gana. Lo que hiciste para ayudar a tu hija y a tu “yerno”, por más bueno que haya sido no te abrirá las puertas del cielo, solo te amortiguará un poco la caída al infierno.

¿Sabes qué? Te voy a dedicar parte de la letra de una canción que yo misma escribí, porque yo sí que tengo sentimientos y se mirar a mí alrededor y si algo anda mal tratar de cambiarlo. Quizás esta canción no te hará cambiar de opinión o te des cuenta, desgraciadamente que ya es muy tarde para hacerlo. Veamos que sucede.

Alguna vez tú

Alguna vez te has puesto a pensar
Has dejado hablar al resto y has preferido callar
Has intentado crear una mirada en la oscuridad
O has imaginado un mundo triangular
 (…)

CORO
Volar, volar es lo que hace falta,
Yo lo hago posible solo con mi alma
Crear, crear es lo que necesitan
Yo lo hago real en mi cabecita

Ohh uhooo es el momento
De dejarse llevar
De descubrir,  de decir la verdad
De inventar que en el mundo habrá paz
Y todos volvamos a soñar

¿Qué le parece Senador? Yo sé que no es la letra más bonita del mundo, pero expresa lo que siento, es lo que creo, lo que imagino, quizá, algunos puedan pensar que soy cursi, pero me da lo mismo, si ser cursi es seguir tu corazón, soy una cursi orgullosa.

Ya he hablado mucho del libro, especialmente de los personajes y aun mas especialmente de Esteban Trueba, y he decidido que no me referiré mas a él, porque quiero pasar lo que queda del día sin odios ni amarguras, ahora me referiré a…
Isabel Allende, la autora de este libro que, a mi me gusto mucho, aunque hoy en día no sé si me gustaría leer un libro de esta escritora, ya que me ha decepcionado enormemente, puesto que supe, gracias a las clases de” Lenguaje Y Comunicación” que ella hoy se dedica a la “Literatura de masas”, lo que realmente le importa es cumplir con su trabajo en el plazo determinado y recibir su pago, sin importarle mucho si su obra es bien acogida por los lectores o no.
Tal como dice el dicho “todo tiempo pasado fue mejor” porque no sé si un autor seria capas de describir el periodo social más terrible en la historia de Chile con esa perfección que Isabel hiso.


Aunque sé que todos saben, o deberían saber a qué suceso político me refiero, los invito cordialmente a que lean y relean este libro las veces que sea necesario, para que así comprendan mejor lo ocurrido en nuestro país y porque no decir en alguno que otro país de Latinoamérica; se den cuenta de los contrastes sociales y comprueben que mi odio hacia Trueba no es fundado e incluso que se den cuenta que este no es solo un libro, sino que un testimonio viviente de los años más crudos sucedido en esta larga y angosta franja de tierra.

lunes, 25 de marzo de 2013

Contraste de la sociedad


Nuestra sociedad de hoy en día se encuentra en un proceso de cambios que ocurren rápidamente y no nos dejan espacio para cuestionarlos, o incluso para darnos cuenta que ocurrieron.
Un ejemplo claro lo podemos encontrar en la política, esta es mucho más pacifica que hace unas cuantas décadas atrás, hoy existen partidos políticos que no tienen como objetivo realizar un cambio dentro del gobierno, aunque este solo satisfaga las necesidades de una parte de la población y no se preocupe de los verdaderos necesitados.
Lo que ocurre en pleno siglo XXI  nos demuestra que nuestra sociedad ha cambiado con el correr de los años, porque si volviéramos el tiempo atrás un par de siglos veríamos desigualdades, desacuerdos políticos, lucha de clases sociales, nos daríamos cuenta que los ricos tenían y hasta hoy tienen gran parte del poder que se necesita para ser respetado y valorado.
 Los últimos aspectos fueron fuente de inspiración para la gran autora chilena Isabel Allende para retratar en su libro “La casa de los espíritus” los acontecimientos ocurridos cuando la Ilustración comenzaba a llegar a nuestro continente y las ideas liberales eran comunicadas a los obreros más pobres de los grandes latifundios y de las industrias.  Reflejó tal cual los contraste de las clases sociales que en aquel entonces eran tan, pero tan diferentes, por un lado estaban aquellos que tenían o creían tenerlo todo, los tan renombrados ricos o aristócratas, quienes poseían un gran “trozo de tierra” y muchos peones a su disposición, a quienes por todo ese esfuerzo y esas largas horas de trabajo, muchas veces sin parar, le pagaban con unos cuantos “papelitos” de colores, con los cuales solo obtenían alimentación y lo básico para que su familia pudiera seguir viviendo, o mejor dicho sobreviviendo en aquel mundo lleno de injusticias, tal como lo quiere demostrar Isabel Allende con el personaje de Esteban Trueba, un hombre sin escrúpulos que muchas veces descuidaba hasta a su propia familia para dedicarse a asuntos que le otorgaran dinero o prestigio.

Por otro lado estaba la gente humilde, trabajadora, esforzada, honrada (y que tendría muchos más adjetivos calificativos para describirla). Personas a las cuales no le interesaba el dinero solo poseer lo necesario para poder mantener a lo realmente preciado para ellos, su familia. Como en el libro era el caso de Pedro Segundo García, un empleado fiel al patrón, paro que amaba a su familia.
En esta obra también aparecen los pobre que querían ser valorados y que para ellos se dejaron conducir por la ideas revolucionarias de ese tiempo, como el tan admirado por mí, personalmente, Pedro Tercero García, un joven hijo de Pedro Segundo que a pesar de estar enamorado de la hija del patrón (Esteban Trueba) lucho por su amor, porque sabía que su amor hacia Blanca era correspondido, a pesar de que aquel ya era motivo suficiente para disgustar al patrón decidió ir más allá y por sus propios medios comenzar a informar a los campesinos de fundos vecinos acerca de estas nuevas ideas que sin lugar a dudas favorecerían a los  más desamparados.   

Si yo hubiera nacido en una época como aquella creo que sin lugar a dudas habría preferido ser un pobre, a un rico egoísta que no le importa lo que tiene a su alrededor, que cree que Dios lo ampara y creo a los pobres para servirles, díganme ¿qué haría un rico como Esteban Trueba con unos insignificantes “papelitos” rosados?
¿Sería capaz de ponerse en el lugar de sus peones o peor aun vivir como uno de ellos?
La respuesta es definitivamente, ¡NO! Porque él se preocupa en comer en plato de oro, mientras sus peones comían solo pan o en los peores casos nada, pero él decía que mientras ellos, sus empleados, o mejor dicho esclavos comieran debían rendir en el trabajo, pero ¿Dónde está lo demás? ¿Donde está la educación, donde está la vivienda digna, donde está el alcantarillado, donde está una ropa abrigadora, donde están las horas de descanso, donde está la salud
y lo más importante, donde está la felicidad?
 Creo que este último concepto lo deberíamos dejar fuera, porque los ricos mucho dinero y prestigio tendrán pero le falta lo mas importante en esta vida, conocer siquiera un “poquito” lo que es  la felicidad.
Cosa que Esteban no ha conocido y me aventuro a decir que no la conocerá, odio a la gente pesimista y que cree que por tener una buena economía,  lo tiene todo en la vida, pero no es así.
Escúcheme señor Trueba, no lo tiene todo en la vida y si no cambia de aquí a que me termine de leer el libro creo que lo odiaré más aun, y le digo otra cosa, yo creo que aun no soy del todo feliz pero voy en camino a lograrlo, no como usted que se quedo estancado en la codicia, le prometo señor Trueba que cuando yo sea realmente feliz me va a envidiar, se lo juro.