martes, 30 de julio de 2013


Aun estamos a tiempo, todavía 2+2=4


Lo escrito anteriormente ya es pasado, al igual que vivir (leer) en “1984”.

Existen momentos de la vida en que nos sentimos solos, sin ayuda, sin apoyo de nadie.
En estos casos nadar en contra de la corriente no es la solución, pero tampoco lo es nadar a favor.

Creo, siento y sé que en este preciso instante existen millones de Winston dando vueltas por ahí, sin saber qué hacer, sin saber hacia dónde dirigirse, no entendiendo nada.
Estos “nuevos” Winston ven girar el mundo, ven todo avanzar, pero si ellos.

En el año “1984” un Winston luchó, luchó en secreto, pero el que parecía ser su amigo lo ayudó a hacer público su rechazo hacia el Partido, gran error. Él no era su amigo, o quizás desde otro punto de vista, si lo era, en realidad no sé.
Pero un amigo te deja ser libre, te deja creer en lo que quieras, te apoya, no te traiciona, no te miente, no te da falsas ilusiones, no te hace caer, no mata tus sueños, no ta abandona, no te deja solo nunca, no finge, porque no tiene necesidad de hacerlo.

Winston, inconscientemente llego lejos, pero lejos en un muy mal sentido, y nadie lo quiso ayudar, nadie le advirtió que iba por un mal camino, nadie le advirtió porque nadie sabía, porque nadie era capaz de darse cuenta lo que realmente era malo, lo que era pésimo.
Nadie lo podía salvar, mucho menos los proletarios, en quienes Winston veía una esperanza, una muy pequeña, pero valida esperanza. Esperanza, que al parecer nunca llegó, Winston nuevamente se equivocó, los proletarios no eran la esperanza, los proletarios, ni nadie, nadie podía salvar a nadie, ni a nada, ningún ciudadano estaba en condiciones de salvarse, ni siquiera a sí mismo.

El Partido era peor de lo que parecía, tenía un lado oculto y todos los que realizaban algo en su contra iban a para ahí.
Nadie quería conoce ese lugar, el Ministerio del amor era terrible, el que llegaba hasta allí jamás saldría porque jamás había existido.
Nada podía ser peor, pero a Winston aun le faltaba algo, tenía que reconocer que 2+2= 5, y eso no iba a ser fácil, porque Winston, al igual que nosotros sabía que 2+2=4, pero todo, todo en este mundo puede pasar y sin darte cuenta puedes terminar admitiendo lo imposible, y al final terminas asumiendo que 2+2=5 y todo lo que esto tiene escondido detrás, terminas admitiendo al Partido, terminas siéndole fiel al Gran Hermano, y asumiendo que “Libertad  es esclavitud”, que “Guerra es paz” y que “Fuerza es ignorancia” y te das cuenta de que no era tan difícil, que esto era lo que tenía que pasar, que tarde o temprano el Partido te va a dominar, que ibas a abandonar todo lo que creías , lo que sentías, la ilusión, la esperanza, los sueños, el amor, tu vida, y que todo lo ibas a transformar en lo contrario, en lo opuesto, ya no creerías en nada, no sentirías, la ilusión y la esperanza serian palabras completamente desconocidas, los sueños no existirían porque jamás existieron, todo sería igual, la rutina de “adorar” al Gran Hermano seria lo único válido y lo que debías seguir por siempre.
Porque siempre, siempre te iban a recordar que “EL GRAN HERMANO TE VIGILA” y ante eso no podías hacer nada, absolutamente nada, nada.
El amor sería remplazado por el odio, el odio debía reinar, por eso se le dedicaba un tiempo “especial”. Y  la vida, la vida, ya no sería vida, no sería nada, estarías muerto en vida, como un zombi que sigue a su líder, en este caso el Partido y que se alimenta de carne humana, de aquellos que no quieren someterse, de aquellos que nadan en contra de la corriente.

La decisión recae en ti, o te dejas dominar por completo o solo lo aparentas, porque aunque te torturen con lo, que para ti es lo peor del mundo, nada, absolutamente nada puede ser peor que la muerta, esta no tiene remedio, de ningún tipo.
A veces nadar en contra de la corriente puede costar, pero nadie dice que es malo, todo esfuerzo tiene su recompensa y que recompensa seria esta ¿no?
Te recomiendo que te prepares, que te vayas dando cuenta de lo que ocurrirá en unas décadas mas, quizás las telepantallas no serán tan evidentes, pero siempre habrá alguien que trate de implantar su ideología pasando por sobre la tuya.
Lee, infórmate de lo que ha hacho Winston, para que no quedes como un ignorante, y para que sigas los pasos de él, pero solo hasta cierto punto, porque el final lo decides tu, o te convences que 2+2=5 o continuas creyendo lo de siempre, aunque si de aquí a 2050 logran dominar tus pensamientos, no creo que nadie te demuestre que 2+2 continúan siendo 4, excepto tu mismo.
 
 

                  ¿O?
   


¡Devuélvannos el chocolate!





Hemos llegado hasta un punto crítico, nos han quitado lo único bueno que podíamos tener. La ración ha disminuido considerablemente, la semana pasada teníamos derecho a 300 gramos, hoy solo nos dan 200, la situación va de mal en peor, la próxima semana, quizás serán 100 y después ya no tendremos derecho a consumir chocolate, no tendremos derecho a chocolate, ni a nada.

Para los demás esto es normal, en realidad ellos creen que 200 g es la ración que nos han dado siempre, ellos son controlados por el Partido, yo no. Yo se que hace un par de días nos entregaban 300 g de chocolate y también se que todo lo que dice, o nos hace creer el Partido es mentira, aquí nada es verdad.
 Ellos te manipulan, te torturan, te engañan con gran facilidad, a mi me podrán hacer todo aquello, no lo sé, pero nunca, jamás, por más que traten de conseguirlo, jamás van a poder cambiar o hacer desaparecer mis recuerdos.  Los recuerdos, para mí no son solo recuerdos y ya, son parte de mi vida, son vida, vida del pasado y también son nostalgia, son lagrimas y son todo aquello que de alguna o de otra forma marcó mi vida, para bien o para mal, aunque más para bien, porque uno siempre recuerda lo mejor, lo más lindo, lo que lo hiso feliz.


Recuerdos de infancia
 
Tantos momentos juntos
Que tengo para recordar
Tantos detalles
Cosas pequeñas que siempre llevaré


Muchas travesuras
Juegos inocentes
Que yo practiqué


Ahora entiendo
La importancia del tiempo
Y eso que dicen todos
Que el tiempo pasa y pasa


Nada volverá
Nada será igual
Todo quedó atrás
Hoy solo queda recordar, recordar



(En la vida se puede escribir de todo, a algunos les resulta más fácil que a otros, no se a mí, nunca me he preguntado eso. Solo sé que cuando tengo ganas, escribo, las palabras se dan solas, es una conexión muy especial, es como si el corazón estuviera conectado con la mano y al mismo tiempo con el mundo de las palaras. Sé que a más de alguno esto le parece una tontería, que puedo resultar  tediosa  más de alguna vez, pero es lo que me gusta, lo que siento y lo que me ayuda a ser feliz, aunque sea un poquito.
Y así podría estar todo el tiempo, escribiendo cosas, más que cosas, sentimientos, escribiendo todo lo que siento, lo que pienso, lo que quiero, todas aquellas tonteritas que me dan un poquito de vida y que me demuestran que allá, afuera también hay vida y que es más grande, mucho más de lo que parece)


                              
 Encontrarse en una situación como esta no es fácil, en la vida nada es fácil, solo sonreír, eso es lo que dicen.
En una vida “normal” ser libre no es fácil, puede que seas libre en algunos ámbitos, pero no siempre se puede en todos.
 Imagínate, en una vida como esta, en la que te controlan todo, ser libre es imposible.
En todas situaciones hay disidentes, los que saben que su contrariedad traerá consecuencias, en este caso las consecuencias son fatales, lo sé, pero nada me va a detener, nada, ni siquiera la muerte, prefiero estar muerta que vivir en un ambiente así, privada de todo, de libertad, de pensamientos, de recuerdos, de chocolate, privada de las cosas buenas de la vida, de las cosas que forman la vida.

Voy a seguir luchando, voy a luchar por lo que quiero, por la vida, por una vida feliz, por una vida de verdad, por una vida con chocolate.

Les advierto desde ya, o nos devuelven el chocolate o van a tener que atenerse a las consecuencias y muy pronto verán que no serán nada de dulces.





El futuro: la mayor incertidumbre


El pasado está compuesto de innumerables recuerdos, recuerdos que ya forman parte de la historia de nuestra vida, recuerdos que nunca vamos a volver a revivir.

 El tiempo pasa y no perdona nada, nuestra vida se va agotando día a día, y lo único que podemos vivir ahora ya, es el presente, porque tal como lo dice una canción de Julieta Venegas “el presente es único que tengo, el presente es lo único que hay”.

El mañana es incierto, no sabemos y no tenemos como saber lo que nos espera, no podemos asegurar nada del futuro, absolutamente nada.

Este tema del pasado, presente y futuro, sin lugar a dudas es fácil de abordar, porque todos estamos viviendo en presente, lo que ya vivimos es pasado y el futuro es lo que vendrá.

Pero hoy, en este presente debemos referirnos a algo en particular.
Avanzar en el tiempo, pensar en lo vendrá es una opción, una opción que barajó Orwell para lograr crear, aunque más que crear, el elaboró, confeccionó un libro, que aunque parece escapar de la realidad, no está muy alejado a suceder.
Nosotros, la sociedad del s.XXL debemos retroceder el tiempo para poder leer este libro, aunque lo hacemos solo con los números, porque lo ocurrido en aquel entonces, según su escritor, aun no ocurre, al parecer en ningún lugar del mundo.

El “Gran hermano” aun no nos domina, por completo, la policía si existe, pero no es del pensamiento, el amor no tiene un ministerio, las palabras no son contradictorias, o por lo menos eso parece. Los Winston no han aparecido, quizás aun no se hacen notar porque no es su momento, o porque simplemente no existen.
Sería muy difícil, sería casi imposible encontrarse en “1984” sin tener, aunque fuese la vaga esperanza de que un Winston pueda estar en cualquier lugar, en cualquier momento, pensando y teniendo la confianza de que los proletarios son la única esperanza.

¿Qué harías si alguien o algo controlara tus pensamientos?
¿Cómo reaccionarias si las telepantallas te controlaran día y noche?
¿Qué pensarías? Nada, absolutamente nada porque no podrías pensar por sí solo, el Partido y la Policía del pensamiento dominarían tu vida, en realidad ya no tendrías vida y solo deberías elegir entre dos opciones: unirte al partido y serle fiel o desaparecer para siempre y al hacerlo tener por seguro que nunca, jamás exististe.
Esas serian tus dos opciones, pero el partido como es taaan generoso te da dos mas ¿Libertad o felicidad?, según el propio partido la mayoría de los ciudadanos elige la felicidad.
¿Qué prefieres tu, quedarte con la felicidad que te da el partido o prefieres ser libre y buscar por tus propios medios la felicidad?
Esta, sin duda que es una difícil determinación. Te entregas al Partido, por completo, olvidando todo, no pudiendo pensar, ni recordar por sí mismos. Si lo haces. El Partido dominará tus recuerdos, cambiará a su antojo el orden de las cosas, cambiará las cosas, los hechos, los recuerdos.

No tendrás sueños, ilusiones, esperanzas; ya no tendrás nada, ni siquiera vida, porque hasta eso es controlado por el Partido, quien vive y quien no, a quien puedes recordar y a quién no. Es tan poderoso que puede hacerte desaparecer, como si nunca hubieses existido.


Winston vivía su rechazo a todo esto en secreto. Trabajaba para el Partido, pero no estaba sumido, completamente en el.
Tenía la certeza de que había tenido un pasado, aunque era un poco confuso, pero de todas formas lo había tenido. Su madre y su hermana si habían existido, si habían formado parte de su vida, pero ¿Qué pasó con ellas? ¿El Partido las existinguió, las vaporizó por completo? ¿Fue capaz de borrar todo rastro de ambas? ¿Winston jamás las encontrará?

Uf… Muchas interrogantes sin responder ¿No?
Debemos continuar para ver si las podremos resolver.
Tenemos que seguir para ver quien ganará esta interminable guerra, puede que venza Oceanía, o tal vez alguno de  los otros dos países en competencia, quien sabe, todo puede pasar, o tal vez nada.
 Pero la verdadera lucha es la que tiene Winston  contra del Partido.






Hacia el futuro de “1984”

No es fácil hacerse una idea de lo que vendrá, de que sucederá en el futuro, ni mucho menos escribir un libro sobre aquello, pero luego de vivir tantos sucesos importantes en la historia del mundo, te das cuenta de cómo cambian las cosas.
No tenemos por qué estar de acuerdo con todo lo que se crea, con todo lo que se dice, con todo lo que se piensa, con todo lo que se siente en el resto del mundo. Siempre podemos ser diferentes, nadie nos dice que no.

 
Después de haber vivido tantas cosas Orwell, quien vivió la Guerra Civil española, se identificó como un socialista de izquierda, mientras las mayorías se encontraban en partidos de derecha y eran los que siempre ganaban en política y en todo sentido, tomó la difícil determinación de escribir un libro que mostraba el futuro de la ciudadanía, quizás fue un presagio, el que se equivocó, con el año “1984” y se atrasó un
poco.

“Un autor no es grande por la cantidad de libros que escribe, sino por la calidad de libros que escribe”.
 Y escribir sobre la realidad, sobre la pobreza, las desigualdades es algo que se valora, pero también se valora soñar, se valora poder echar un vistazo hacia el futuro y eso precisamente es lo que voy a hacer, voy a ver que nos espera, quizás no en el año 1984, pero si en un 2050, ¿Por qué no?

En realidad no se qué sucederá, no sé si lo que Orwell escribió es verdad, no sé se algún día todo aquello sucederá, no lo sé.
Solo sé que lo debo averiguar, que debo prepararme con anticipación para que “El Gran Hermano, la “Policía del Pensamiento” y todo aquello no me sorprenda y para que no me termine convenciendo de que “quien controla el presente, controla el pasado y quien controla el pasado controlará el futuro”
Ni mucho menos quiero que la sociedad me demuestre, con hechos concretos que “lo más característico de la vida moderna no es su crueldad, ni su inseguridad, sino sencillamente su vaciedad, su absoluta falta de contenido”
No quiero nada de eso, por ahora voy a leer y no voy a salir de casa, porque si lo hago me arriesgo a encontrarme con aquel cartel que dice en tetras grandes “EL GRAN HERMANO TE VIGILA” y creo que aun no estoy preparada para afrontar una realidad como esa.