El
futuro: la mayor incertidumbre
El
pasado está compuesto de innumerables recuerdos, recuerdos que ya forman parte
de la historia de nuestra vida, recuerdos que nunca vamos a volver a revivir.
El tiempo pasa y no perdona nada, nuestra vida
se va agotando día a día, y lo único que podemos vivir ahora ya, es el
presente, porque tal como lo dice una canción de Julieta Venegas “el presente
es único que tengo, el presente es lo único que hay”.
El
mañana es incierto, no sabemos y no tenemos como saber lo que nos espera, no
podemos asegurar nada del futuro, absolutamente nada.
Este
tema del pasado, presente y futuro, sin lugar a dudas es fácil de abordar,
porque todos estamos viviendo en presente, lo que ya vivimos es pasado y el
futuro es lo que vendrá.
Pero
hoy, en este presente debemos referirnos a algo en particular.
Avanzar
en el tiempo, pensar en lo vendrá es una opción, una opción que barajó Orwell
para lograr crear, aunque más que crear, el elaboró, confeccionó un libro, que
aunque parece escapar de la realidad, no está muy alejado a suceder.
Nosotros,
la sociedad del s.XXL debemos retroceder el tiempo para poder leer este libro,
aunque lo hacemos solo con los números, porque lo ocurrido en aquel entonces,
según su escritor, aun no ocurre, al parecer en ningún lugar del mundo.
El
“Gran hermano” aun no nos domina, por completo, la policía si existe, pero no
es del pensamiento, el amor no tiene un ministerio, las palabras no son
contradictorias, o por lo menos eso parece. Los Winston no han aparecido,
quizás aun no se hacen notar porque no es su momento, o porque simplemente no
existen.
Sería
muy difícil, sería casi imposible encontrarse en “1984” sin tener, aunque fuese
la vaga esperanza de que un Winston pueda estar en cualquier lugar, en
cualquier momento, pensando y teniendo la confianza de que los proletarios son
la única esperanza.
¿Qué
harías si alguien o algo controlara tus pensamientos?
¿Cómo
reaccionarias si las telepantallas te controlaran día y noche?
¿Qué
pensarías? Nada, absolutamente nada porque no podrías pensar por sí solo, el
Partido y la Policía del pensamiento dominarían tu vida, en realidad ya no
tendrías vida y solo deberías elegir entre dos opciones: unirte al partido y
serle fiel o desaparecer para siempre y al hacerlo tener por seguro que nunca,
jamás exististe.
Esas
serian tus dos opciones, pero el partido como es taaan generoso te da dos mas
¿Libertad o felicidad?, según el propio partido la mayoría de los ciudadanos
elige la felicidad.
¿Qué
prefieres tu, quedarte con la felicidad que te da el partido o prefieres ser
libre y buscar por tus propios medios la felicidad?
Esta,
sin duda que es una difícil determinación. Te entregas al Partido, por
completo, olvidando todo, no pudiendo pensar, ni recordar por sí mismos. Si lo
haces. El Partido dominará tus recuerdos, cambiará a su antojo el orden de las
cosas, cambiará las cosas, los hechos, los recuerdos.
No
tendrás sueños, ilusiones, esperanzas; ya no tendrás nada, ni siquiera vida,
porque hasta eso es controlado por el Partido, quien vive y quien no, a quien
puedes recordar y a quién no. Es tan poderoso que puede hacerte desaparecer,
como si nunca hubieses existido.
Winston vivía su rechazo a todo esto en
secreto. Trabajaba para el Partido, pero no estaba sumido, completamente en el.
Tenía la certeza de que había tenido un
pasado, aunque era un poco confuso, pero de todas formas lo había tenido. Su
madre y su hermana si habían existido, si habían formado parte de su vida, pero
¿Qué pasó con ellas? ¿El Partido las existinguió, las vaporizó por completo?
¿Fue capaz de borrar todo rastro de ambas? ¿Winston jamás las encontrará?
Uf… Muchas interrogantes sin responder ¿No?
Debemos continuar para ver si las podremos
resolver.
Tenemos que seguir para ver quien ganará esta
interminable guerra, puede que venza Oceanía, o tal vez alguno de los otros dos países en competencia, quien
sabe, todo puede pasar, o tal vez nada.
Pero
la verdadera lucha es la que tiene Winston
contra del Partido.


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