viernes, 27 de septiembre de 2013


Escuchando al corazón y siguiendo adelante


“Cuando deseas alguna cosa, todo el Universo conspira para que puedas realizarla”

Lo hizo, Santiago siguió adelante y desde aquel día en que construyó la estantería para los cristales de aquel generoso mercader también construyó el camino que lo llevaría más allá de sus sueños.
Todo termina en esta vida y la estadía del muchacho en la tienda de cristales no podía ser la excepción. Él debía, aun pasar muchas cosas antes de llagar a las tan anheladas pirámides. Comenzó por realizar un viaje, junto a unas cuantas personas más a al-Fayum, en este viaje conoció a un inglés, quien iba en busca de un Alquimista (al fin aparecía el tan afamado Alquimista), también a un camellero, a quien la naturaleza le había arrebatado su producción y ahora se dedicaba a recorrer el desierto en camellos, y a Fátima (toda historia tenía que tener algo de amor, ¿o no?) una mujer del desierto, quien enamoro a nuestro pastor solo con su mirada.
Santiago es una persona muy especial, porque aparte de ser tan valiente, soñador y luchador, ahora también es un interpretador de mensajes. Los gavilanes advirtieron al hombre del ataque del ejército, pero nadie advirtió a los gavilanes del ataque del hombre.
Y fue, precisamente el Alquimista junto al pastor de ovejas quienes comieron de su carne.
En ese momento fue cuando el poseedor de la Piedra Filosofal y del Elixir de la Larga Vida se dio cuenta que aquel muchacho era especial, pero primero debía encontrar vida en el desierto y por supuesto que lo hizo, luego de aquello ambos emprendieron el camino hacia la Leyenda Personal de un muchacho que hace un tiempo salió de su tierra sin saber lo que le esperaba y que hoy ya es un hombre, pero no como todos, él es diferente. Él entendió el Lenguaje de las Señales y por eso pudo seguir adelante hasta poder descifrar el Lenguaje Universal, el que lo hizo darse cuenta que formaba parte de El Alma del Mundo.

Pero fue el Alquimista quien le enseñó lo más importante, aprender a escuchar su corazón, y después que aprendes eso no hay más limitaciones, no hay mas miedos, solo existen los que tu propio  corazón se crea. Después de haber escuchado y hablado con tu corazón puedes escuchar y hablar con el desierto, con el viento, con el sol y con la mano creadora.
Después de haber hecho eso no te queda más que seguir adelante, que seguir en busca de tus sueños, pero no te debes descuidar, la vida es la gran escuela de la existencia. Santiago aprendió muchas cosas, desde tomar sus propias decisiones y seguir las señales hasta lo que era el amor, la amistad y escuchar el corazón, que es la gran tarea que nos da la escuela de la vida. A veces nuestros sueños están más cerca de lo que creemos, pero antes de alcanzarlos debemos aprender y pasar por muchas cosas.
Nada es fácil, ni simple en la vida, ni siquiera ser una oveja, pero nosotros somos los dueños de nuestra vida y por ende los encargados de hacerla maravillosa.    










Buscando al alquimista y siguiendo los sueños



 “Sólo aceptamos una verdad cuando primero la negamos desde el fondo del alma; no debemos huir de nuestro propio destino, la mano de Dios es infinitamente generosa, a pesar de su rigor”

Al parecer ser alquimista no es nada de fácil, ni tampoco lo es ser pastor de ovejas. En realidad nada resulta ser fácil en la vida, porque si fueras fácil no lucharíamos por lo queremos, no nos esforzaríamos, ni tampoco nos alegraríamos por nuestros logros.
Y es por esto que Santiago, nuestro pastor de ovejas saldrá a buscar sus sueños, porque tal como él lo dijo: “es justamente la posibilidad de realizar un sueño lo que hace la vida interesante”
Y esto, al parecer es lo principal en esta historia, soñar, nada de alquimia, nada de pastores, ni de ovejas, lo más importante es soñar y seguir los sueños por mas difíciles que parezcan.

Desprenderse o despedirse de algo cuesta y más aún cuando nos ha costado trabajo conseguirlo y cuando ya le hemos tomado cariño.
Los animales son iguales que los humanos, no, los animales son mil veces mejores que nosotros. Ellos se dan cuenta, aunque no lo creamos, de lo que pasa, de lo que nos pasa, ellos sienten de verdad no como nosotros que somos unos insensibles, decimos querer a alguien cuando en verdad no somos capaces ni de querernos a nosotros mismos, decimos querer a una mascota, pero cuando crece la echamos a la calle, o peor aún nos sentimos con el maldito derecho de quitarle la vida. ¿Somos, en verdad humanos?
Si ser humano significa todo aquello, yo prefiero ser oveja y cuidarme sola, no necesito de ningún pastor, lo único que necesito es agua y comida. Lo mejor es que Santiago valla en busca de sus sueños, que es una de los pocas cosas buenas que tienen los que dicen ser humanos.

Esto no cambiará mucho las cosas, yo seguiré siendo oveja, seguiré buscando, día tras día mi comida, mi sustento, seguiré atenta, no me descuidaré, ni mucho menos me fiaré de algún lobo o serpiente que pase por aquí. ¿De los humanos? No, no me fiaré en ellos para nada. Solo Santiago supo preocuparse de verdad por nosotras, pero no siempre iba a estar aquí, él debía hacer  lo que le dictaba su corazón, y no íbamos a ser nosotras, sus compañeras de casi toda la vida quienes se lo impidiéramos.
Los seres humanos tienen muchos sueños, lo que pasa es que a veces no lo reconocen o simplemente no saben identificarlos.
Si fuera por eso, por el solo hecho de soñar si me gustaría ser humano, pero ya es así, soy lo que soy y no lo puedo cambiar.
Desde aquí, desde Andalucía yo apoyaré a Santiago, quien, al parecer en este momento se encuentra en el continente africano, en Egipto desde donde emprenderá la búsqueda de su tesoro, porque si una señora que interpreta los sueños y un rey con un pectoral de oro te dice que tu tesoro está en las pirámides de Egipto no te queda más que armarte de valor e ir a buscarlo.
Me acabo de enterar que al ex pastor de ovejas le han robado el dinero que obtuvo cuando nos vendió.
No todo es tan malo, hoy se encuentra trabajando con un mercader de cristales, pero al parecer quiere desistir de sus sueños y de su tesoro y quiere volver a su tierra a por nosotras.  
Aun no sé lo que sucederá, no sé si Santiago volverá o irá en busca de su tan nombrado tesoro. Solo me queda esperar nuevas noticias para informárselas a mis compañeras, quienes aún lo extrañan, pero yo les digo: “tranquilas, el muchacho estará bien, él está haciendo lo correcto, está siguiendo su corazón y para eso no necesita ni a Urim ni a Tumin, solo necesita confiar en él. Y más pronto de lo que creemos estará de vuelta, recorriendo, una vez más los campos de su querida   
                                           Andalucía"

                                                                 

Quiero aprender a ser un alquimista


Ha llegado la hora de comenzar un libro nuevo, de comenzar un nuevo proceso.
Quien nos decía qué libros debíamos leer, quien nos corregía la forma de hablar, quien nos retaba por usar la palabra “ganarse” ya no está.
Se ha ido para emprender un nuevo desafío, el que ha tenido que empezar por un camino muy lejano al nuestro.
Pero nos dejó, dentro de todas las misiones, para este mes leer “El Alquimista”.
Cuando mencionaron ese título, recordé que había escuchado hablar de alquimia, pero no sabía con exactitud qué era así que investigué y encontré que era una “antigua practica protocientifica y una disciplina filosófica que combina elementos de la química, la metalurgia, la física, la medicina, la astrología, la semiótica, el misticismo, el espiritualismo y el arte”. Al leer esto pensé: “¿Qué es esto?, ¿tan complejo es?” así que mejor decidí comenzar de una vez por todas a leer el libro, pero antes de aquello, me enteré que su autor era latinoamericano, que no era precisamente Gabriel García Márquez, sino que era un brasilero que se llamaba Paulo Cohelo, me pareció raro nunca haber escuchado hablar de él.
Pero esta era la ocasión de conocerlo. Supe que se basaba en el Realismo Mágico, esto me pareció interesante, pero lo que me pareció más interesante y sorprendente aún, es que ha sido uno de los escritores más reconocidos en el mundo, y yo sin siquiera haberlo escuchado nombrar. Me pareció curioso que haya estado internado en su adolescencia en un hospital siquiátrico, no creo que un escritor pueda llegar a estar loco, tal vez antes si lo estuvo, pero ¿Qué tiene de malo?
También fue un hippie rebelde, aquello me gustó porque, quizás, fue lo que lo hizo pensar bien las cosas y dedicarse a la literatura.
Se dan cuenta que estar loco sirve y más aún hacerse el loco, pues fue aquello, decir que estaba loco lo que lo salvó de la muerte cuando estaba secuestrado en un centro de tortura.
Hasta  este escritor, proveniente del país de la samba, está vinculado con la historia del mundo y, especialmente, de nuestro país, que por estos días hace eco de manera muy fuerte en casi todos los ámbitos de la vida.

Espero que esta metáfora de vida me sorprenda y deje más claro el concepto de alquimia, aunque al parecer es más que eso, porque aparte de reflejar los once años del estudio de la alquimia que realizó Cohelo también, refleja los sueños y lo que hacemos por conseguirlos.

Si Paulo demoró dos semanas en traspasar desde su alma a un libro esta historia ¿Por qué habré yo de demorar tanto en traspasar esta historia desde un libro hacia mi alma?