Quiero aprender a ser un alquimista
Ha llegado la hora
de comenzar un libro nuevo, de comenzar un nuevo proceso.
Quien nos decía qué
libros debíamos leer, quien nos corregía la forma de hablar, quien nos retaba
por usar la palabra “ganarse” ya no está.
Se ha ido para
emprender un nuevo desafío, el que ha tenido que empezar por un camino muy
lejano al nuestro.
Pero nos dejó,
dentro de todas las misiones, para este mes leer “El Alquimista”.
Cuando mencionaron
ese título, recordé que había escuchado hablar de alquimia, pero no sabía con
exactitud qué era así que investigué y encontré que era una “antigua practica
protocientifica y una disciplina filosófica que combina elementos de la química,
la metalurgia, la física, la medicina, la astrología, la semiótica, el
misticismo, el espiritualismo y el arte”. Al leer esto pensé: “¿Qué es esto?,
¿tan complejo es?” así que mejor decidí comenzar de una vez por todas a leer el
libro, pero antes de aquello, me enteré que su autor era latinoamericano, que
no era precisamente Gabriel García Márquez, sino que era un brasilero que se
llamaba Paulo Cohelo, me pareció raro nunca haber escuchado hablar de él.
Pero esta era la
ocasión de conocerlo. Supe que se basaba en el Realismo Mágico, esto me pareció
interesante, pero lo que me pareció más interesante y sorprendente aún, es que
ha sido uno de los escritores más reconocidos en el mundo, y yo sin siquiera
haberlo escuchado nombrar. Me pareció curioso que haya estado internado en su
adolescencia en un hospital siquiátrico, no creo que un escritor pueda llegar a
estar loco, tal vez antes si lo estuvo, pero ¿Qué tiene de malo?
También fue un
hippie rebelde, aquello me gustó porque, quizás, fue lo que lo hizo pensar bien
las cosas y dedicarse a la literatura.
Se dan cuenta que
estar loco sirve y más aún hacerse el loco, pues fue aquello, decir que estaba
loco lo que lo salvó de la muerte cuando estaba secuestrado en un centro de
tortura.
Hasta este escritor, proveniente del país de la
samba, está vinculado con la historia del mundo y, especialmente, de nuestro
país, que por estos días hace eco de manera muy fuerte en casi todos los
ámbitos de la vida.
Espero que esta
metáfora de vida me sorprenda y deje más claro el concepto de alquimia, aunque
al parecer es más que eso, porque aparte de reflejar los once años del estudio
de la alquimia que realizó Cohelo también, refleja los sueños y lo que hacemos
por conseguirlos.
Si Paulo demoró dos
semanas en traspasar desde su alma a un libro esta historia ¿Por qué habré yo
de demorar tanto en traspasar esta historia desde un libro hacia mi alma?


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