viernes, 27 de septiembre de 2013


Quiero aprender a ser un alquimista


Ha llegado la hora de comenzar un libro nuevo, de comenzar un nuevo proceso.
Quien nos decía qué libros debíamos leer, quien nos corregía la forma de hablar, quien nos retaba por usar la palabra “ganarse” ya no está.
Se ha ido para emprender un nuevo desafío, el que ha tenido que empezar por un camino muy lejano al nuestro.
Pero nos dejó, dentro de todas las misiones, para este mes leer “El Alquimista”.
Cuando mencionaron ese título, recordé que había escuchado hablar de alquimia, pero no sabía con exactitud qué era así que investigué y encontré que era una “antigua practica protocientifica y una disciplina filosófica que combina elementos de la química, la metalurgia, la física, la medicina, la astrología, la semiótica, el misticismo, el espiritualismo y el arte”. Al leer esto pensé: “¿Qué es esto?, ¿tan complejo es?” así que mejor decidí comenzar de una vez por todas a leer el libro, pero antes de aquello, me enteré que su autor era latinoamericano, que no era precisamente Gabriel García Márquez, sino que era un brasilero que se llamaba Paulo Cohelo, me pareció raro nunca haber escuchado hablar de él.
Pero esta era la ocasión de conocerlo. Supe que se basaba en el Realismo Mágico, esto me pareció interesante, pero lo que me pareció más interesante y sorprendente aún, es que ha sido uno de los escritores más reconocidos en el mundo, y yo sin siquiera haberlo escuchado nombrar. Me pareció curioso que haya estado internado en su adolescencia en un hospital siquiátrico, no creo que un escritor pueda llegar a estar loco, tal vez antes si lo estuvo, pero ¿Qué tiene de malo?
También fue un hippie rebelde, aquello me gustó porque, quizás, fue lo que lo hizo pensar bien las cosas y dedicarse a la literatura.
Se dan cuenta que estar loco sirve y más aún hacerse el loco, pues fue aquello, decir que estaba loco lo que lo salvó de la muerte cuando estaba secuestrado en un centro de tortura.
Hasta  este escritor, proveniente del país de la samba, está vinculado con la historia del mundo y, especialmente, de nuestro país, que por estos días hace eco de manera muy fuerte en casi todos los ámbitos de la vida.

Espero que esta metáfora de vida me sorprenda y deje más claro el concepto de alquimia, aunque al parecer es más que eso, porque aparte de reflejar los once años del estudio de la alquimia que realizó Cohelo también, refleja los sueños y lo que hacemos por conseguirlos.

Si Paulo demoró dos semanas en traspasar desde su alma a un libro esta historia ¿Por qué habré yo de demorar tanto en traspasar esta historia desde un libro hacia mi alma?


No hay comentarios:

Publicar un comentario