martes, 30 de julio de 2013


Aun estamos a tiempo, todavía 2+2=4


Lo escrito anteriormente ya es pasado, al igual que vivir (leer) en “1984”.

Existen momentos de la vida en que nos sentimos solos, sin ayuda, sin apoyo de nadie.
En estos casos nadar en contra de la corriente no es la solución, pero tampoco lo es nadar a favor.

Creo, siento y sé que en este preciso instante existen millones de Winston dando vueltas por ahí, sin saber qué hacer, sin saber hacia dónde dirigirse, no entendiendo nada.
Estos “nuevos” Winston ven girar el mundo, ven todo avanzar, pero si ellos.

En el año “1984” un Winston luchó, luchó en secreto, pero el que parecía ser su amigo lo ayudó a hacer público su rechazo hacia el Partido, gran error. Él no era su amigo, o quizás desde otro punto de vista, si lo era, en realidad no sé.
Pero un amigo te deja ser libre, te deja creer en lo que quieras, te apoya, no te traiciona, no te miente, no te da falsas ilusiones, no te hace caer, no mata tus sueños, no ta abandona, no te deja solo nunca, no finge, porque no tiene necesidad de hacerlo.

Winston, inconscientemente llego lejos, pero lejos en un muy mal sentido, y nadie lo quiso ayudar, nadie le advirtió que iba por un mal camino, nadie le advirtió porque nadie sabía, porque nadie era capaz de darse cuenta lo que realmente era malo, lo que era pésimo.
Nadie lo podía salvar, mucho menos los proletarios, en quienes Winston veía una esperanza, una muy pequeña, pero valida esperanza. Esperanza, que al parecer nunca llegó, Winston nuevamente se equivocó, los proletarios no eran la esperanza, los proletarios, ni nadie, nadie podía salvar a nadie, ni a nada, ningún ciudadano estaba en condiciones de salvarse, ni siquiera a sí mismo.

El Partido era peor de lo que parecía, tenía un lado oculto y todos los que realizaban algo en su contra iban a para ahí.
Nadie quería conoce ese lugar, el Ministerio del amor era terrible, el que llegaba hasta allí jamás saldría porque jamás había existido.
Nada podía ser peor, pero a Winston aun le faltaba algo, tenía que reconocer que 2+2= 5, y eso no iba a ser fácil, porque Winston, al igual que nosotros sabía que 2+2=4, pero todo, todo en este mundo puede pasar y sin darte cuenta puedes terminar admitiendo lo imposible, y al final terminas asumiendo que 2+2=5 y todo lo que esto tiene escondido detrás, terminas admitiendo al Partido, terminas siéndole fiel al Gran Hermano, y asumiendo que “Libertad  es esclavitud”, que “Guerra es paz” y que “Fuerza es ignorancia” y te das cuenta de que no era tan difícil, que esto era lo que tenía que pasar, que tarde o temprano el Partido te va a dominar, que ibas a abandonar todo lo que creías , lo que sentías, la ilusión, la esperanza, los sueños, el amor, tu vida, y que todo lo ibas a transformar en lo contrario, en lo opuesto, ya no creerías en nada, no sentirías, la ilusión y la esperanza serian palabras completamente desconocidas, los sueños no existirían porque jamás existieron, todo sería igual, la rutina de “adorar” al Gran Hermano seria lo único válido y lo que debías seguir por siempre.
Porque siempre, siempre te iban a recordar que “EL GRAN HERMANO TE VIGILA” y ante eso no podías hacer nada, absolutamente nada, nada.
El amor sería remplazado por el odio, el odio debía reinar, por eso se le dedicaba un tiempo “especial”. Y  la vida, la vida, ya no sería vida, no sería nada, estarías muerto en vida, como un zombi que sigue a su líder, en este caso el Partido y que se alimenta de carne humana, de aquellos que no quieren someterse, de aquellos que nadan en contra de la corriente.

La decisión recae en ti, o te dejas dominar por completo o solo lo aparentas, porque aunque te torturen con lo, que para ti es lo peor del mundo, nada, absolutamente nada puede ser peor que la muerta, esta no tiene remedio, de ningún tipo.
A veces nadar en contra de la corriente puede costar, pero nadie dice que es malo, todo esfuerzo tiene su recompensa y que recompensa seria esta ¿no?
Te recomiendo que te prepares, que te vayas dando cuenta de lo que ocurrirá en unas décadas mas, quizás las telepantallas no serán tan evidentes, pero siempre habrá alguien que trate de implantar su ideología pasando por sobre la tuya.
Lee, infórmate de lo que ha hacho Winston, para que no quedes como un ignorante, y para que sigas los pasos de él, pero solo hasta cierto punto, porque el final lo decides tu, o te convences que 2+2=5 o continuas creyendo lo de siempre, aunque si de aquí a 2050 logran dominar tus pensamientos, no creo que nadie te demuestre que 2+2 continúan siendo 4, excepto tu mismo.
 
 

                  ¿O?
   


¡Devuélvannos el chocolate!





Hemos llegado hasta un punto crítico, nos han quitado lo único bueno que podíamos tener. La ración ha disminuido considerablemente, la semana pasada teníamos derecho a 300 gramos, hoy solo nos dan 200, la situación va de mal en peor, la próxima semana, quizás serán 100 y después ya no tendremos derecho a consumir chocolate, no tendremos derecho a chocolate, ni a nada.

Para los demás esto es normal, en realidad ellos creen que 200 g es la ración que nos han dado siempre, ellos son controlados por el Partido, yo no. Yo se que hace un par de días nos entregaban 300 g de chocolate y también se que todo lo que dice, o nos hace creer el Partido es mentira, aquí nada es verdad.
 Ellos te manipulan, te torturan, te engañan con gran facilidad, a mi me podrán hacer todo aquello, no lo sé, pero nunca, jamás, por más que traten de conseguirlo, jamás van a poder cambiar o hacer desaparecer mis recuerdos.  Los recuerdos, para mí no son solo recuerdos y ya, son parte de mi vida, son vida, vida del pasado y también son nostalgia, son lagrimas y son todo aquello que de alguna o de otra forma marcó mi vida, para bien o para mal, aunque más para bien, porque uno siempre recuerda lo mejor, lo más lindo, lo que lo hiso feliz.


Recuerdos de infancia
 
Tantos momentos juntos
Que tengo para recordar
Tantos detalles
Cosas pequeñas que siempre llevaré


Muchas travesuras
Juegos inocentes
Que yo practiqué


Ahora entiendo
La importancia del tiempo
Y eso que dicen todos
Que el tiempo pasa y pasa


Nada volverá
Nada será igual
Todo quedó atrás
Hoy solo queda recordar, recordar



(En la vida se puede escribir de todo, a algunos les resulta más fácil que a otros, no se a mí, nunca me he preguntado eso. Solo sé que cuando tengo ganas, escribo, las palabras se dan solas, es una conexión muy especial, es como si el corazón estuviera conectado con la mano y al mismo tiempo con el mundo de las palaras. Sé que a más de alguno esto le parece una tontería, que puedo resultar  tediosa  más de alguna vez, pero es lo que me gusta, lo que siento y lo que me ayuda a ser feliz, aunque sea un poquito.
Y así podría estar todo el tiempo, escribiendo cosas, más que cosas, sentimientos, escribiendo todo lo que siento, lo que pienso, lo que quiero, todas aquellas tonteritas que me dan un poquito de vida y que me demuestran que allá, afuera también hay vida y que es más grande, mucho más de lo que parece)


                              
 Encontrarse en una situación como esta no es fácil, en la vida nada es fácil, solo sonreír, eso es lo que dicen.
En una vida “normal” ser libre no es fácil, puede que seas libre en algunos ámbitos, pero no siempre se puede en todos.
 Imagínate, en una vida como esta, en la que te controlan todo, ser libre es imposible.
En todas situaciones hay disidentes, los que saben que su contrariedad traerá consecuencias, en este caso las consecuencias son fatales, lo sé, pero nada me va a detener, nada, ni siquiera la muerte, prefiero estar muerta que vivir en un ambiente así, privada de todo, de libertad, de pensamientos, de recuerdos, de chocolate, privada de las cosas buenas de la vida, de las cosas que forman la vida.

Voy a seguir luchando, voy a luchar por lo que quiero, por la vida, por una vida feliz, por una vida de verdad, por una vida con chocolate.

Les advierto desde ya, o nos devuelven el chocolate o van a tener que atenerse a las consecuencias y muy pronto verán que no serán nada de dulces.





El futuro: la mayor incertidumbre


El pasado está compuesto de innumerables recuerdos, recuerdos que ya forman parte de la historia de nuestra vida, recuerdos que nunca vamos a volver a revivir.

 El tiempo pasa y no perdona nada, nuestra vida se va agotando día a día, y lo único que podemos vivir ahora ya, es el presente, porque tal como lo dice una canción de Julieta Venegas “el presente es único que tengo, el presente es lo único que hay”.

El mañana es incierto, no sabemos y no tenemos como saber lo que nos espera, no podemos asegurar nada del futuro, absolutamente nada.

Este tema del pasado, presente y futuro, sin lugar a dudas es fácil de abordar, porque todos estamos viviendo en presente, lo que ya vivimos es pasado y el futuro es lo que vendrá.

Pero hoy, en este presente debemos referirnos a algo en particular.
Avanzar en el tiempo, pensar en lo vendrá es una opción, una opción que barajó Orwell para lograr crear, aunque más que crear, el elaboró, confeccionó un libro, que aunque parece escapar de la realidad, no está muy alejado a suceder.
Nosotros, la sociedad del s.XXL debemos retroceder el tiempo para poder leer este libro, aunque lo hacemos solo con los números, porque lo ocurrido en aquel entonces, según su escritor, aun no ocurre, al parecer en ningún lugar del mundo.

El “Gran hermano” aun no nos domina, por completo, la policía si existe, pero no es del pensamiento, el amor no tiene un ministerio, las palabras no son contradictorias, o por lo menos eso parece. Los Winston no han aparecido, quizás aun no se hacen notar porque no es su momento, o porque simplemente no existen.
Sería muy difícil, sería casi imposible encontrarse en “1984” sin tener, aunque fuese la vaga esperanza de que un Winston pueda estar en cualquier lugar, en cualquier momento, pensando y teniendo la confianza de que los proletarios son la única esperanza.

¿Qué harías si alguien o algo controlara tus pensamientos?
¿Cómo reaccionarias si las telepantallas te controlaran día y noche?
¿Qué pensarías? Nada, absolutamente nada porque no podrías pensar por sí solo, el Partido y la Policía del pensamiento dominarían tu vida, en realidad ya no tendrías vida y solo deberías elegir entre dos opciones: unirte al partido y serle fiel o desaparecer para siempre y al hacerlo tener por seguro que nunca, jamás exististe.
Esas serian tus dos opciones, pero el partido como es taaan generoso te da dos mas ¿Libertad o felicidad?, según el propio partido la mayoría de los ciudadanos elige la felicidad.
¿Qué prefieres tu, quedarte con la felicidad que te da el partido o prefieres ser libre y buscar por tus propios medios la felicidad?
Esta, sin duda que es una difícil determinación. Te entregas al Partido, por completo, olvidando todo, no pudiendo pensar, ni recordar por sí mismos. Si lo haces. El Partido dominará tus recuerdos, cambiará a su antojo el orden de las cosas, cambiará las cosas, los hechos, los recuerdos.

No tendrás sueños, ilusiones, esperanzas; ya no tendrás nada, ni siquiera vida, porque hasta eso es controlado por el Partido, quien vive y quien no, a quien puedes recordar y a quién no. Es tan poderoso que puede hacerte desaparecer, como si nunca hubieses existido.


Winston vivía su rechazo a todo esto en secreto. Trabajaba para el Partido, pero no estaba sumido, completamente en el.
Tenía la certeza de que había tenido un pasado, aunque era un poco confuso, pero de todas formas lo había tenido. Su madre y su hermana si habían existido, si habían formado parte de su vida, pero ¿Qué pasó con ellas? ¿El Partido las existinguió, las vaporizó por completo? ¿Fue capaz de borrar todo rastro de ambas? ¿Winston jamás las encontrará?

Uf… Muchas interrogantes sin responder ¿No?
Debemos continuar para ver si las podremos resolver.
Tenemos que seguir para ver quien ganará esta interminable guerra, puede que venza Oceanía, o tal vez alguno de  los otros dos países en competencia, quien sabe, todo puede pasar, o tal vez nada.
 Pero la verdadera lucha es la que tiene Winston  contra del Partido.






Hacia el futuro de “1984”

No es fácil hacerse una idea de lo que vendrá, de que sucederá en el futuro, ni mucho menos escribir un libro sobre aquello, pero luego de vivir tantos sucesos importantes en la historia del mundo, te das cuenta de cómo cambian las cosas.
No tenemos por qué estar de acuerdo con todo lo que se crea, con todo lo que se dice, con todo lo que se piensa, con todo lo que se siente en el resto del mundo. Siempre podemos ser diferentes, nadie nos dice que no.

 
Después de haber vivido tantas cosas Orwell, quien vivió la Guerra Civil española, se identificó como un socialista de izquierda, mientras las mayorías se encontraban en partidos de derecha y eran los que siempre ganaban en política y en todo sentido, tomó la difícil determinación de escribir un libro que mostraba el futuro de la ciudadanía, quizás fue un presagio, el que se equivocó, con el año “1984” y se atrasó un
poco.

“Un autor no es grande por la cantidad de libros que escribe, sino por la calidad de libros que escribe”.
 Y escribir sobre la realidad, sobre la pobreza, las desigualdades es algo que se valora, pero también se valora soñar, se valora poder echar un vistazo hacia el futuro y eso precisamente es lo que voy a hacer, voy a ver que nos espera, quizás no en el año 1984, pero si en un 2050, ¿Por qué no?

En realidad no se qué sucederá, no sé si lo que Orwell escribió es verdad, no sé se algún día todo aquello sucederá, no lo sé.
Solo sé que lo debo averiguar, que debo prepararme con anticipación para que “El Gran Hermano, la “Policía del Pensamiento” y todo aquello no me sorprenda y para que no me termine convenciendo de que “quien controla el presente, controla el pasado y quien controla el pasado controlará el futuro”
Ni mucho menos quiero que la sociedad me demuestre, con hechos concretos que “lo más característico de la vida moderna no es su crueldad, ni su inseguridad, sino sencillamente su vaciedad, su absoluta falta de contenido”
No quiero nada de eso, por ahora voy a leer y no voy a salir de casa, porque si lo hago me arriesgo a encontrarme con aquel cartel que dice en tetras grandes “EL GRAN HERMANO TE VIGILA” y creo que aun no estoy preparada para afrontar una realidad como esa.


 

lunes, 3 de junio de 2013


Volviendo

La vida sigue y mi búsqueda de historias también. Creo que ya llevo en este continente unos cuantos meses, quizás cerca de un año. Esta estadía aquí me ha parecido interminable, pero aun me faltan seis historias, que estoy segura encontraré en algún lugar de Europa, porque si es necesario recorreré todo el continente de extremo a extremo para encontrar aquellas esquivas historia.

Y así lo he hecho, he recorrido, prácticamente todo el continente y un día cuando pasaba por afuera de un cementerio vi un perro que se encontraba solo sobre lo que iba a ser una tumba, tiempo después de aquella situación me enteré que aquel perrito era muy particular y pertenecía a: “María dos prazeres”.







A pocas cuadras de donde estoy viviendo hay unas cuantas pensiones, y en una de ellas habían: “Diecisiete ingleses envenenados”.

Que clima más raro el de este continente, y que rara es la sociedad, cada quien por su lado sin mirar a su alrededor.
Un día, en el cual no tenía nada que hacer me quedé en casa, y tenía todo listo para salir por la tarde, cuando de pronto ocurrió: “La tramontana”, menos mal que no salí y no lo hice hasta dentro de dos días.

Después de ocurrido aquello quise salir a dar una vuelta, recorrí muchos lugares, sin encontrar ninguna historia, ni nada interesante, al volver a casa vi las noticias y en ellas mostraron el caso de una señora que fue titulado como; “El verano feliz de la señora Forbes”.

Mis vecinos son muy simpáticos y tienes unos hijos muy traviesos, que cada vez que sus padres salen juegan con todas las luces encendidas.
Un día, cuando ellos volvían, se  encontraron con una situación muy extraña. Lo que sus padres no entendieron es que: “La luz es como el agua”.
                                     
                     
  La luz y el agua pueden   
 formar una imagen                 
 Maravillosa





Desde aquella rara situación ya ha pasado más de un mes, yo ya me desesperaba, me faltaba solo una historia, una sola para terminar el libro, porque así es, aquellas doce historias se convertirían mas tarde en un libro, escrito orgullosamente por un autor latinoamericano.
Era una tarde fría de domingo, el infierno en este lugar del mundo ya había comenzado y como era de esperarse la nieve había caído sin cesar por unos cuantos días. Aquella tarde no nevaba, pero si el suelo estaba cubierto de esa fría sustancia blanca, caminé y caminé durante un largo tiempo, sin imaginarme jamás que unos cuantos metros más adelante encontraría: “El rastro de tu sangre en la nieve”.



Aquella noche cuando volvía  a casa me di cuenta que esa iba a ser una de mis mejores noches, porque dormiría con la ilusión de que al día siguiente podría sacar pasajes de vuelta a América.
Al día siguiente me levante muy temprano, más temprano que nunca, a eso de las 05:00 hrs porque ya no podía dormir mas, las ansias de viajar no me dejaban en paz, disfruté esa mañana como nunca lo había ello en aquel lugar, la sola idea de volver a mi casa me llenó de felicidad, pero lamentablemente para mí se desmoronó cuando llegué al aeropuerto y me enteré que todos los vuelos estaban suspendidos por el mal clima.
Maldito clima yo estaba a solo unas horas de volver a mi tan querida y anhelada tierra y aquella nieve me quitó todas las esperanzas, casi todas, porque a pesar de todo no me rendí, todos los días me levantaba temprano para ir al aeropuerto a ver si la situación de los vuelos se había normalizado, pero nada. Estuve repitiendo esa rutina por unos cuantos días, seis o siete u ocho, creo que ya perdí la cuenta, solo sé que fue alrededor de una semana, pero que para mi pareció eterno.

Ya no podía resistir la espera, aquello era algo desesperante, todas las noches rogaba a Dios que todo se normalizara para poder volver a mi lugar, del cual quizás nunca debí salir, porque hasta eso me cuestioné, porque tuve que salir de mi país y de mi continente a buscar nuevas historias diferentes, si mi región está llena de lindas historias, tal vez eso fue, necesitaba comparar la calidez de mi lugar con la frialdad del nuevo continente, no digo esto porque me guste discriminar, sino porque en estos momentos lo único que quiero es irme de aquí.

Una noche, en la cual rogué a Dios como nunca tuve un sueño muy extraño, soñé que veía a toda mi familia feliz, celebrando, pero sin mí, yo les hablaba pero no me respondían. Desperté muy asustada, queriendo más que nunca ver a mis padres y a todos mis seres queridos, y fueron solo esos deseos los que me hicieron llegar nuevamente hasta el aeropuerto, y adivinen que: los vuelos se habían normalizado, yo no podía mas de felicidad, tenía ganas de gritar, pero no pude, antes de que lograra reponerme de aquella emoción me informaron que los vuelos estaban saturados, no podía ser, yo era y aun soy una mujer fuerte, pero aquello era mucho, me senté y lloré, lloré de rabia, de frustración, de odio, de tristeza, de compasión, me compadecí a mí misma, sentía desdichada, solo, sin fuerzas para seguir, fue entonces cuando se me acercó una señora, una ancianita que me sonrió y me preguntó que me pasaba, yo como pude le conté mi historia e hice énfasis en lo último, en mi viaje arruinado. Ella me dijo que casualidad y unas cuantas cosas más, porque ese momento comprendí que tenía mi mismo acento y que viajaba hacia mi país.
Me ofreció amablemente su pasaje porque mejor ella iba a esperar a su hijo que venía viajando desde Italia. Finalmente me dijo con la misma sonrisa con la cual me saludó: “tu lo necesitas más que yo”.
Le respondí que sí, que necesitaba volver a mi lugar.
Me despedí de ella y me fui corriendo a mi casa a empacar mis cosas sin importarme la lluvia.
Llegué a casa a eso de las 14:00 hrs y debía apurarme, mi vuelo salía a las 20:00. Comencé a empacar mi ropa, mis recuerdos de Europa, mi borrador de lo que sería el libro, no podía quedárseme lo que había venido a buscar. Arregle todo, limpie la casa y devolví la llave del que había sido mi hogar en Europa, solo en ese momento comprendí que irse de un lugar produce nostalgia y más aun cuando uno permanece allí alrededor de un año.

Me fui al aeropuerto por última vez, pero ahora me fui en taxi, porque seguía lloviendo y no quería llegar empapada.
Cuando despegó el avión recordé cuando aún era pequeña y soñaba con viajar por toda Europa, hoy, cuando creo que ya he aprendido el verdadero sentido de la vida lo único que quiero es volver a mi querida e inigualable Latinoamérica.
Y así fue, llegue y fui muy bien recibida por todos. Le entregué el borrador de las historias a García Márquez, quien lo publicó con el titulo de: “Doce cuentos peregrinos” poco tiempo después.
 Al tener en mis manos el libro fui a buscar a la señora que me había ayudado a volver a mi tierra, y aunque les parezca extraño la encontré de inmediato, le regale el libro, le agradecí nuevamente y ella me dijo: “los latinoamericanos somos afortunados, porque tenemos grandes autores, somos solidarios, amables y no tenemos fronteras, todos juntos formamos

Si quieren saber cuáles fueron las doce historias por las que me desviví en Europa lean el libro G.G.Márquez. y nunca, pero nunca traten de dejar, ni mucho menos de olvidarse de donde vienen, porque estoy segura que ese es el lugar más bonito del mundo.
 
                                           


Desde afuera Latinoamérica se
ve dividida por países...










Nosotros la vemos asì
una sola,
unida por sus habitantes.

En busca de doce historias


Ya he avanzado, ya he viajado hasta Europa y he dejado atrás mi país y con ella el encanto de Latinoamérica.
Me siento sola, ya nada es igual, el mundo ha cambiado, los edificios son cada vez más grandes, lo urbano es inmenso, espacio rural ya no queda, ya todo se ha acabado, quiero escapar, pero no puedo, debo ver lo que vine a ver, debo ver doce historias diferentes y de este continente  no me moveré hasta hacerlo.


                                         Europa posee edificios enormes

La patria es algo que nos identifica como personas, nos sentimos orgullosos si nuestro país es justo e igualitario. Pero ¿Qué sucede cuando somos exiliados? Y más aun ¿Cuándo somos exiliados luego de haber servido al país y a la patria como presidente?
Lo anterior es lo primero que vi al llegar a Europa, un presidente fue exiliado de su país, se vino a vivir a este lado del mundo y se siente solo. Lo quise ayudar pero no pude, no me atreví, ¿quién era yo para darle animo en este caso?, si yo más que nadie me sentía sola e indefensa en este lugar frio y para mi desolador.
Esta historia la dejé pasar, sin olvidarme de su final, el cual para mi, en aquel caso era el más justo. Solo le pude decir: “Buen viaje, señor presidente”.





Seguí avanzando, no podía detenerme, el compromiso conmigo misma de ver doce historias diferentes ya había comenzado y no podía, aunque quisiese, detenerme ahí.
En aquel preciso instante en el cual me encaminaba a seguir, me llamó la atención un hombre que caminada desconcertado y llevaba en se mano, sino me equivoco una especie de maleta de pino lustrada. Él caminaba sin un rumbo fijo, lo seguí, no podía dejar escapar, la que podía ser mi segunda historia. Cuando ya caía la tarde, recién comprendí que quería hablar con el Papa. Fue en aquel entonces que no pude mas de curiosidad y me acerque a él para preguntarle para que quería hablar con el sumo pontífice y para saber que llevaba en aquella maleta, que a simple vista parecía el estuche de un violonchelo. Pero no alcance, alguien más se me adelanto y curiosamente le preguntó lo mismo que quería saber yo. Me acerque un poco más para escuchar su respuesta, pero el viento de aquella tarde solo me permitió oír:”La santa”. Quise averiguar más pero la noche se acercaba, no sabía si irme y perder la historia o quedarme y congelarme en aquella fría noche.
Finalmente decidí lo último, no podía arriesgarme a enfermarme y perder un par de días, en los cuales debería estar en cama y no buscado una nueva historia para mi colección.
Esa noche fue muy extraña, al principio no podía dormir, pero luego dormí plácidamente, fue una de esas noches rara, en las cuales uno termina por dormir bien.
Y que bien dormí, al otro día me desperté a las 11:00 hrs y salí en busca de historias a las 13:00, caminé sin rumbo, teniendo la certeza de que iba a encontrarme con un nuevo suceso.
Caminé cerca de una hora hacia el norte, hasta llegar a un aeropuerto, entré sin dudarlo, ¿Qué mejor lugar para buscar historias? Me pregunté.
Allí me encontré con un amigo de la infancia, su vuelo estaba a punto de salir así que apenas nos saludamos, se fue, pero me prometió que al llegar me llamaría para contarme sobre su viaje.

Llegue a casa a las 17:00 hrs, se que ese día no hice nada interesante, pero me cansé porque tuve que caminar nuevamente a casa, y creo que me perdí un poco, porque como dije soy nueva en Europa y lo único que quiero es regresar a mi continente.
Al anochecer me llamó mi amigo y lo único que alcanzó a decirme fue viaje en: “El avión de la bella durmiente”.

Al otro día fui a almorzar a un restorán, al lado mío estaba aquel autor latinoamericano, al cual “le gustas cuando callas porque estas como ausente…” hablando con otro hombre, este le comentó a nuestro poeta: ella solo me dijo: “Me alquilo para soñar”


Estuve un tiempo sin encontrar historias y sin buscarlas, hasta que un día cuando pasaba por fuera de un edificio grande que tenía un aspecto tenebroso escuché el grito: “Solo vine a hablar por teléfono”.












Quise escapar muy rápido de allí, pero sin darme cuenta me encontré en las afueras de un viejo castillo, mucho más tenebroso que aquel edificio.
 En aquel momento una familia muy feliz ingresaba en aquel castillo sin suponer que sufrirían: “Espantos de agosto”.

Ya me faltan menos historias, solo la mitad para completar las doce y luego volver a mi tierra, que locura lo que estoy haciendo, pero ya comencé y no voy a parar hasta escribir la última palabra de la historia número doce.
Lo voy a lograr porque puedo y porque mi mayor anhelo es que ustedes lean estas historias ocurridas en el “nuevo continente” y que nos reencontremos algún día en nuestro querido lado sur de América.

El reencuentro con un viejo conocido


Ha llegado el momento de leer una novela de uno de los autores más reconocidos de Latinoamérica, él es el máximo precursor del tan afamado realismo mágico, que como bien saben se sitúa temporalmente en la época contemporánea (siglo XX) y se manifestó dentro del “Boom latinoamericano” (segunda mitad del s.XX), pero,      ¿qué es el realismo mágico? Es, (tal como lo dijo nuestra compañera Gabriela Sáez en una de las clases de lenguaje y comunicación)  una manera de los autores para expresar la “magia” de este lado del planeta, este muestra la irrealidad por medio de elementos y/o sucesos mágicos o fantásticos como algo normal dentro de la historia y  que los personajes lo asumen como algo cotidiano.

¿Por qué Doce cuentos peregrinos? Según mi parecer este libro se titula así porque contiene doce cuentos que peregrinan. Es decir  que  se sitúan en diferentes lugares del mundo, quizás sus protagonistas o personajes suelen viajar mucho o simplemente no se encuentran en su lugar de origen.
Espero no equivocarme en la descripción del título del libro, pero si lo hago créanme que lo mencionaré en mi próxima entrada.

No tengo nada más que decir, por ahora, porque para hacerlo debo leer primero el libro y luego comentarles que me pareció; por ahora lo único que puedo decir es que este libro es un “producto” latinoamericano, específicamente de Colombia y no debería ser “frio” como lo son la gran mayoría de los que provienen de Europa, ya que sus habitante por esencia suelen ser fríos.
No me quiero hacer más expectativas que esas para no desilusionarme, lo único que espero es que el libro me guste y me ayude a ampliar mi memoria literaria.